Todo el material que se encuentra en esta página está abierto al acceso
de todos los habitantes del país. Somos portadores de la cultura, pero no nos pertenece, sino a todo Chile.
CATALOGO EN CONSTANTE CRECIMIENTO
Carlos Spano y Padilla
Nombre: Carlos Spano y Padilla
Nacimiento: Málaga, España, 1773
Muerte: Talca, 4 de marzo de 1814
Padre: Carlos Spano
Madre: MarÃa de los Santos Padilla
Cónyuge: MarÃa de las Nieves Zevallos Aziar
Hijos: MarÃa del Pilar, Carlos, MarÃa Rosa, Carlos Eustaquio, Nieves, Concepción, Rosario
Filiación polÃtica:
Profesión: Militar
Estudios:
Carrera Militar:
1786. Ingresa al Ejército de España
1787. Teniente, Dragones de la Frontera, Chile
1809. Capitán
1813. Sargento Mayor, Granaderos
1813. Sitio de Chillán, combate a favor de los patriotas chilenos
1813. Coronel, Granaderos, 27 de noviembre, Ejército de Chile
1814. Sitio de Talca, muere en esta batalla
Carrera PolÃtica:
Carrera Laboral:
Observaciones
Por la primera bandera nacional, murieron muchos chilenos. De uno de ellos, habla José Miguel Carrera, de Carlos Spano, un español europeo, naturalizado chileno. «Ciudadanos. Al anunciaros que ha muerto el coronel don Carlos Spano, sé que un triste silencio sobrecogerá a cada uno de vosotros, y que penetrados de la desgracia que en esto ha sufrido la Patria, lloraréis la pérdida del valiente y distinguido héroe de Talca…
Invadida Talca por una respetable división enemiga en circunstancias que se hallaba sin guarnición alguna, el heroico Spano sostuvo la plaza, haciendo una vigorosa resistencia por más de dos horas, sin otro auxilio que veinte fusileros, tres cañones con setenta artilleros y treinta lanceros. Contestó al invasor que solo después de su muerte ocuparÃa la ciudad que estaba encargada a su cuidado; y cuando ya el enemigo era dueño de todas las calles de la ciudad, y de las cuatro entradas de la plaza mayor, cuando el valiente Gamero, único oficial que sostenÃa todavÃa el fuego contra el enemigo, quedó muerto al pié de su cañón, otro de los oficiales dijo a nuestro héroe: Ya hemos hecho cuanto pide el honor; huyamos ahora; aún hay una calle descubierta. Mas este hombre, digno por todos tÃtulos de nuestra admiración y gratitud, respondió- Aún no es bastante; yo no debo sobrevivir a la desgracia de la Patria. Y observando entonces que los enemigos acometÃan a quitar la bandera tricolor que se elevaba en el centro de la misma plaza, corrió presuroso por entre el tropel de los tiranos, y abrazándose de ella, cubierto de heridas, su voz balbuciente pronunció por últimas palabras: Muero por mi Patria por el paÃs que me adoptó entre sus hijosâ€.
Vota este archivo (Votación actual : 5 / 5 con 1 votos)
Tienes que habilitar Javascript para poder votar